jueves, 24 de noviembre de 2011

Habia tocado fondo






Luiscar


Había tocado fondo. No se había podido controlar y como otras veces convirtió el llanto de Begoña en silencio, pero esta vez ella no se levantó. Abrió la ventana y se encontró sentado al borde de la azotea. Miraba hacia el vacio sin poder fijar la vista. Las marcas de sus manos en la camisa le devolvieron a la realidad. El murmullo aumentaba a la vez que se escuchaba acercarse el sonido de las sirenas. Vio a Carmen con su mochila a la espalda, le observaba en mitad del gentío; levantó la vista, divisó las luces rojas y azules al final de la avenida. No había marcha atrás, ahora los recuerdos serían pesadillas, cada vez que cerrara los ojos estaría ahí, esperándole, haciéndole recordar…

No pudo más. Levantó la mano para despedirse. La vio asentir con su parpados y leyó un adiós en su labios. Sintió entonces el viento en sus alas y luego la noche.

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